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©   Asociación de amigos del museo  2015

ASOCIACIÓN DE AMIGOS DEL MUSEO

            La Asociación de Amigos de la Real Fábrica de Artillería de La Cavada, es una institucion sin ánimo de lucro, cuya razón de ser y único interes es la de divulgar y desarrollar un museo que trata de preservar una página importantísima de la Historia de España.


            La existencia del concepto "Hispanidad" y el hecho de que la Lengua Española sea el vínculo de comunicación comúnde cuatrocientos millones de seres humanos se debe a que, durante más de tres siglos, nuestro país fue capaz de conservar su Imperio contra los intereses, codicia y envidia de las demás potencias europeas.


            Tres fueron los factores claves que hicieron posible esta realidad.

  

  • La Marina de Guerra, que salvaguardó con éxito las rutas comerciales que abarcaban todo el globo.

  • Las magníficas fortificaciones de los puertos coloniales, que impidieron su captura ante, en ocasiones, grandes flotas enemigas.

  • Los cañones fabricados en La Cavada, que armó con éxito tanto a unos como a otras.

El denominado Arco de Carlos III era la entrada principal al recinto amurallado de la fábrica

Su construcción según diseño del arquitecto D. Francisco Solínís, se realiza durante los años 1.783 y 1.784, para conmemorar la excelente campaña de fundición de 1.873, tras haberse hecho cargo la Marina de la dirección de la fábrica

Desde su fundación en 1.622, hasta la nacionalización de la misma en 1.763, la fábrica es un estamento paramilitar de propiedad privada.

Primeramente los flamencos Juan Curcio y Jorge de Bande  y después la familia Olivares-Brito, fabricaron la mejor artillería del mundo, lo que se tradujo en excelentes rendimientos para sus dueños.

Las envidias y el excesivo intervencionismo de Carlos III condujeron a la nacionalización de la fábrica: el principio del fin de la misma.

Hasta 1781 se hace cargo de la fábrica el Ministerio del Ejército, pasando a “fundirse en sólido” con unos resultados desastrosos, tanto desde el punto de vista técnico como del administrativo y del  económico

A partir de aquí se encarga de la fábrica el Ministerio de Marina, retornándose al método de fundición “al hueco”, con lo que se volvió a obtener un buen producto, pero fracasando en la introducción de nuevas tecnologías, como la fundición con coque o la inyección de aire mediante cilindros movidos por calderas de vapor; si bien es cierto que ñ.as por causa de la ineficacia del Gobierno que por la falta de capacidad de los técnicos.

Seis años después de la puesta en funcionamiento de los dos altos hornos de Liérganes erigidos por D. Juan Curcio, los primeros de la península, su sucesor, D. Jorge de Bande, construye una gran factoría en La Cavada, que multiplica por seis la superficie de la existente en Liérganes y que incluye dos altos hornos que en ese momento son los mayores del mundo

Desde ese momento La Cavada se convierte en la central técnica y administrativa de un conjunto de instalaciones que, transcurrido el tiempo, incluirán el resbaladero de Lunada, las fábricas de Liérganes, La Cavada y Valdelazón, el muelle y almacén de Tijero, las minas de Vizmaya y Somorrostro, la fábrica de anclas de Marrón y la inmensa dotación de montes

El potencial económico, la creciente necesidad de artillería de hierro, los excelentes técnicos venidos de Flandes y los conocimientos de Bande, Neuveforge y Ferrufino, traen consigo el hecho de que España, la última potencia en incorporarse a esta tecnología, se encuentre a la cabeza de la misma al cabo de una década

En el siglo XVIII, La Cavada dispone de seis altos Hornos ( dos en Liérganes ), cuatro hornos  de reverbero, cinco máquinas de barreno del ánima de los cañones, amén de un sinfín de instalaciones menores